Cuando pienso en las bases fundamentales de una civilización sostenible pienso especialmente en estos cuatros elementos. La interconexión entre la regeneración de los suelos, la restauración de los ciclos del agua, la reducción de las desigualdades y la generación de energía a partir de fuentes renovables, de bajo impacto, es fundamental para garantizar un convivir en armonía para una población que seguirá creciendo, a ritmos distintos, pero en todos los continentes, hasta finales de este siglo.
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Agua, suelos, reducción de desigualdades y energía renovable, pilares de una “transformación civilizatoria”.
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