Análisis de las elecciones regionales y locales del 23 de noviembre de 2008 en Venezuela

¿Victoria, derrota, o las dos y para quién? Elecciones regionales y locales en Venezuela, 23 de noviembre 2008 

 

Las elecciones en Venezuela nos dejan una imagen contradictoria, que pero poco tiene que ver con las alucinaciones de la oposición y de la prensa internacional, la cual en gran parte sostiene que las elecciones fueron una derrota para Chávez. Midiendo con parámetros liberales/burgueses ni Chávez ni el PSUV deberían tener muchas quejas. Sin embargo visto desde el punto de vista que se trata de seguir con un proceso de transformación, varios de los resultados son preocupantes. 

 

 


Los hechos: 

 

* La participación electoral fue del 65,45%. La más alta en elecciones locales y regionales desde que estas existan en Venezuela. 

 

* El Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV y sus aliados ganaron 17 de 22 gobernaciones (en Amazonas no hubo elecciones, se habían dado hace dos años): Anzoátegui, Apure, Aragua, Barinas, Bolívar, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Guárico, Lara, Mérida, Monagas, Portuguesa, Sucre, Trujillo, Vargas, Yaracuy. La Oposición ganó 5 estados: Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Táchira, Zulia. Y la Alcaldía Mayor de Caracas. En el 2004 la oposición había ganado Nueva Esparta y Zulia. En el trascurro de los últimos dos años el gobernador de Sucre se pasó a la oposición, mientras los gobernadores de Guárico, Aragua, Trujillo y Carabobo fueron expulsados del PSUV en consecuencia a su política. Para los resultados exactos mire más abajo. 

 

* Los candidatos y las candidatas del PSUV ganaron a nivel nacional en las elecciones de gobernadores 5.073.774 votos (53,52%), los demás partidos que apoyaron el proceso pero en algunos casos postularon candidatos disidentes, recibieron otros 454.131 votos (4,3%). Eso es casi un 58% para fuerzas bolivarianas. En diciembre del 2006 Chávez ganó las elecciones presidenciales con un 62.84% y en diciembre del 2007 la reforma constitucional fracasó obteniendo solo un 49,3% a su favor. La oposición ahora recibió 3.948.912 (41,65%) de votos. En diciembre 2006 el candidato opositor Manuel Rosales perdió en contra de Chávez con un 36.9% y en el referéndum sobre la reforma constitucional la oposición ganó con un 50.7% de los votos. Los datos concretos de los resultados son aún más interesantes: 5.527.905 de votos para los candidatos del PSUV bolivarianos apoyando el proceso en comparación a los 4.379.392 de votos a favor de la reforma constitucional en el 2007. Un crecimiento de 1.1 millones de votos.3.948.912 para los candidatos de la oposición en el 2008 comparados con 4.504.354 votos en contra de la reforma constitucional. La oposición ha perdido más de 500.000 votos.

 

* A nivel local el PSUV ganó 263 de las 326 alcaldías (y dos distritos federales: Alcaldía Mayor de Caracas y Alto Apure), la oposición ganó 48 alcaldías, mientras los aliados del PSUV ganaron 14 alcaldías y una pasó a un candidato independiente. En el 2004 las fuerzas bolivarianas habían ganado 226 alcaldías y la oposición 70.  Un análisis concreto de los resultados. 

 

* Las fuerzas del proceso lograron salir de la situación pésima en la cual se encontraron alrededor de la reforma constitucional. Más de 1.1 millones de personas adicionales votaron a favor del proceso y la oposición perdió 500.000 votos. 

 

* Con cinco gobernaciones perdidas la “derrota” se mantuvo en el marco esperado. Nadie había pensado poder ganar la Rocafuerte opositora Nueva Esparta (la isla turística La Margarita). Y una victoria del PSUV en el Zulia, el estado petrolero de importancia estratégica en la frontera con Colombia, seguramente era un deseo de muchos, pero más bien improbable. Sin embargo duelen mucho las derrotas en los Estados importantes Carabobo, Miranda y Táchira, como también la Alcaldía Mayor de Caracas. Como cuadro general se puede afirmar que Estados de mucha densidad habitacional han sido perdidos (generalmente con poca diferencia de 1 a 8%, solo en Nueva Esparta la oposición tuvo una ventaja del 16%), mientras estados de territorialidad extensa y zonas más rurales fueron ganados por el PSUV con diferencias en parte abismales: Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Cojedes, Falcón, Guarico, Mérida y Sucre con un 10-20%; Apure, Delta Amacuro, Portuguesa, Trujillo, Vargas y Yaracuy con un 29-34%, Monagas con un 49% y Lara con un 59% de ventaja. 

 

* Carabobo: El candidato de toda la oposición Henrique Salas Feo (Proyecto Venezuela) ya ha sido tres veces gobernador de Carabobo (1995-1998, 1998-2000, 2000-2004) y ganó con un 47,50% de los votos en contra del candidato del PSUV Mario Silva (44,52%). La responsabilidad para la derrota en ese estado importante e industrial tiene varias causas. El gobernador saliente Luis Felipe Acosta Carles, que se había candidato con las fuerzas bolivarianas, resultó ineficiente y es acusado de corrupción y enriquecimiento ilegitimo, además puso en práctica una política antiobrera. Acosta Carlés fue expulsado del PSUV durante su mandato de gobernador (y se postulo otra vez a las elecciones, apoyado por más de 20 mini-partidos consiguiendo un 6.56%; entre los partidos que lo apoyaron se encontró – lo cual no se justifica- también el NCR del diputado Luis Tascón, que dice ser disidencia de izquierdas...). El PSUV pagó la factura del trabajo para nada revolucionario y simplemente malo de Acosta Carles. También hubo reservas desde la base frente al “hincha mediático” y marxista declarado Mario Silva (que tiene un programa „jodedor-investigativo“ en la tele), que no es originalmente de Carabobo y fue medio impuesto como candidato por Chávez y el partido (aunque confirmado en elecciones internas). Además como candidato era demasiado radical para los bolivarianos light y demasiado cuadrado y soldado de partido para los radicales. 

 

* Táchira: El candidato opositor Cesar Pérez Vivas gano por un estrecho margen con un 49,46% en contra de Leonardo Salcedo (PSUV) con 48,12%. El estado fronterizo con Colombia tiene una fuerte infiltración paramilitar. El gobernador saliente del PSUV fue bastante ineficiente. Que la oposición haya ganado la puerta de entrada de los paramilitares colombianos es preocupante y representa una amenaza directa. 

 

* Miranda: El Estado de Miranda colinda con Caracas y buena parte del territorio de la Alcaldía Mayo de Caracas se encuentra en Miranda. No solo por eso es un estado de importancia estratégica. En Miranda ganó en joven político de extrema derecha Henrique Capriles Radonsky (que había participado al asalto a la Embajada Cubana durante el golpe del 2002) con 583.795 votos (53.11%) en contra del gobernador en cargo Diosdado Cabello (PSUV) con 506.753 votos (46.10%). Una derrota dura para el movimiento bolivariano, sin embargo una derrota merecida y previsible (aunque casi nadie lo quiso ver antes). Diosdado Cabello hay que ubicarlo en la corriente “estatista-empresarial” del PSUV. Tiene muy mala fama en la base y es acusado de haberse enriquecido de manera ilegitima. El y su familia pertenecen a las familias empresariales más importantes del país. Sin embargo como siempre mantuvo lealtad absoluta a Chávez (p.e. durante el golpe) hasta la fecha ha sido protegido y promovido por Chávez. Su administración en Miranda fue mala y con eso también tiene buena parte de la responsabilidad de la perdida de la Alcaldía Mayor de Caracas. Después de que la base no lo eligió parte de la dirección del PSUV, Chávez lo nombró como uno de los “vicepresidentes regionales” del PSUV y Cabello movió poder e influencia para ganar las primarias internas del partido a la candidatura de gobernador. Ahora ya debería quedar claro de manera definitiva que la base revolucionaria rechaza a Cabello. Hay que esperar que no sea reciclado otra vez. 

 

* Distrito Capital (Alcaldía Mayor de Caracas): Que aquí la oposición haya ganado con su candidato Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo) con el 52.41% en contra del candidato del PSUV Aristóbulo Istúriz (44.95%) no lo esperaba nadie. Ledezma es parte del viejo clan corrupto del ex partido de gobierno Acción Democrática y ya fue dos veces alcalde de Libertados (1996-1998 y 1998-2000). Entre 1992 y 1993 ya fue alcalde mayor, sin embargo no electo si no nombrado por el presidente corrupto, criminal y hoy prófugo de la justicia Carlos Andrés Pérez. En 1996 ganó las elecciones en Libertador en contra del mismo Aristóbulo Istúriz, que había gobernado como representante de la Causa R. En 2002 Ledezma participó al golpe en contra de Chávez. Que un tipo así pueda ganar una mayoría electoral en Caracas es realmente espantoso y preocupante. La derrota es amarga, sin embargo en la realidad no es tan grave como parece. El Distrito Capital está conformado por 5 alcaldías. En el municipio más grande, Libertador (el cual comprende el centro de la ciudad y gran parte de los barrios pobres) vive casi la cantidad doble de personas que en los cuatro otros municipios juntos. Y en Libertador ganó en ex vice-presidente Jorge Rodríguez (PSUV) con 53.59% en contra de 41.39% de los votos que consiguió el candidato de oposición. En Caracas la administración del alcalde mayor saliente del PSUV Juan Barreto, como también la del alcalde de Libertador Freddy Bernal (PSUV), habían sido incapaces de resolver los problemas básicos de la ciudad (especialmente basura y criminalidad). La administración de Barreto organizó una buena e interesante política cultural, pero eso no es suficiente. Los pequeños municipios Chacao, El Hatillo y Baruta son habitados por una mayoría de clase media y alta y son opositores por gran mayoría. Las elecciones realmente se perdieron de manera decisiva en el municipio de Sucre (Estado de Miranda) con sus 440.000 electores. En Sucre viven también muchas personas bien situadas económicamente, pero también hay muchos barrios pobres, entre ellos Petare, que comúnmente es considerado el barrio de pobres más grande de America Latina. Aunque en las zonas más pobres ganó el candidato del PSUV Jesse Chacón, en total se impuso el candidato de oposición Carlos Ocariz con el 55,6% en contra de 43,86%.En todas las encuestas Aristóbulo Istúriz siempre había tenido una gran ventaja. También es muy reconocido y es un candidato de la base. Pero aparte de los aspectos mencionados tiene que haber habido también una fuerte resistencia en contra de él de parte del aparato institucional de la Alcaldía. Istúriz algunas semanas antes de las elecciones propuso de dividir la alcaldía de Caracas en 100 comunas que a través de los Consejos Comunales se puedan autogobernar. Una propuesta que probablemente llevó la derecha del proceso y especialmente los empleados de la Alcaldía a votar en contra de Istúriz. 

 

* La dimensión local y comunal: Aquí está definitivamente el aspecto más interesante de las elecciones. Las fuerzas bolivarianas ganaron 277 alcaldías (263 PSUV + 14 de aliados). La oposición ganó solo 48 alcaldías, un desastre para ellos. Hasta en los estados en los cuales la oposición ganó las elecciones al gobernador, las fuerzas bolivarianas ganaron la mayoría de las alcaldías y generalmente más gente votó a favor de candidatos locales del PSUV que a favor de los candidatos a gobernación. En el Zulia el PSUV ganó 13 de 19 alcaldías arrebatándole ocho alcaldías a la oposición. En el Táchira el PSUV ganó 16 alcaldías y la oposición 13. En Nueva Esparta las fuerzas bolivarianas ganaron 6 y la oposición 5 alcaldías. En Miranda el PSUV ganó 15 alcaldías y la oposición 5. En Carabobo el PSUV ganó 11 alcaldías y la oposición 2. La fortaleza del proceso está entonces a nivel local.


Análisis general y conclusión 

 

* Las rocafuertes del proceso son entonces las zonas rurales y las ciudades pequeñas, y mirando más a detalle, lo siguen siendo también los barrios pobres de las ciudades. No se logró sin embargo de ganar otra vez a los electores de clase media que habían votado en contra de la reforma constitucional. ¿Eso es bueno o malo? Si sacamos cuentas no es bueno. Pero hay que sospechar que eso no solo es resultado de la mala administración en las ciudades si no también de que el discurso en el proceso ha tenido un rasgo más clasista durante el último tiempo. Las clases medias casi no han sido llamadas durante el año en curso. Sin embargo aunque las fuerzas bolivarianas ganaron en la mayoría de los barrios pobres, no pudieron reconquistar tantos electores como tenían hace dos años. Petare (Sucre) en Caracas, que se perdió, durante los últimos años había sido foco de trabajo intenso de la iglesia, la oposición y del paramilitarismo. Eso parece que trajo sus frutos ahora y las fuerzas bolivarianas fueron derrotadas. O sea que pueden “regresar” los de la derecha y hasta en los barrios populares. 57% de los votos para el PSUV y sus aliados a nivel nacional es un buen resultado. Para un proceso revolucionario basado en participación y protagonismo sin embargo no es suficiente. El PSUV pudo consolidarse como partido más fuerte. A parte de algunos éxitos relativos de candidatos disidentes la fragmentación de las fuerzas bolivarianas no jugó ningún papel en respecto a las derrotas del PSUV. Mientras por el otro lado el apoyo del PCV y el PPT para candidatos del PSUV fue decisivo en algunos estados. Después de la actitud confrontativa durante la campaña electoral de parte de Chávez ahora se escuchan otra vez voces de moderación que se expresan a favor de una relación otra vez más estrecha entre los aliados, como p.e. comentó el gobernador electo de Lara. La oposición no tiene mucho que festejar tampoco, sigue muy fragmentada y se postulo fragmentada en varios Estados y muchas alcaldías (cuando ni todos juntos iban a ganar una mayoría) y sus 5 gobernadores y un alcalde mayor son de seis partidos diferentes (Copei, AD, Proyecto Venezuela, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y ABP).Aunque sea casi inútil hacerlo notar y no cambiará la actitud y las mentiras de los periodistas y políticos internacionales que han vendido su cuerpo y alma al capital, se mostró otra vez que las fuerzas bolivarianas están dispuestas a aceptar los resultados electorales (más bien siempre ha sido la oposición que rechazó reconocerlo). Y también se demostró que Chávez no es ninguna garantía de éxito y que los venezolanos y venezolanas no lo siguen de manera ciega (como dicen los medios en el exterior). Todo lo contrario, vimos un voto bastante diferenciado. 

 

* Consejos Comunales, movimientos y revolución: El futuro del proceso revolucionario está en los movimientos y Consejos Comunales, y esos serán los que lo deciden. Por suerte no dependen de los financiamientos de gobernadores y alcaldes si no reciben la mayoría de los recursos directamente del gobierno central y ministerios. Sin embargo vendrán luchas y conflictos aún mayores de los que ya hay. A nivel local, especialmente en el Zulia y en Miranda, opositores ya empezaron con ataques y amenazas en contra de estructuras del „Poder Popular“, en contra Consejos Comunales, Barrio Adentro, médicos cubanos etc. Para el camino de la revolución (no entendida como proceso administrativo si no como movimiento de lucha) eso sin embargo podría tener un efecto positivo, visto que a muchos no les quedará otra que aprender a luchar. Además hay que aumentar la eficiencia de las medidas institucionales, que pero debe pasar de manera primordial a través de que sean los consejos mismo que las decidan y las administren. Y el combate a la corrupción también está muy arriba en la lista de las tareas. Durante el año en curso se intensificó la lucha a la corrupción, sin embargo hay que fortalecerla mucho más, dado que destruye la base ética del proceso y su credibilidad. 

 

* Ahora se trata de tomar más en serio algunas ideas básicas del proceso bolivariano. Como p.e. el postulado de la prioridad el poder constituyente, entendido no como temporal o situación de delegar el poder y/o soberanía, sino como fuerza creadora permanente del pueblo, que se impone, a la vez, al poder constituido. Así, se rechaza la lógica de la mediación propia a la separación entre “sociedad civil” y “sociedad política” como la representan, por ejemplo las ONG. Se trata más bien de fomentar el potencial y capacidad directa de la base en analizar, decidir, ejecutar y evaluar lo que concierne a su propia vida. Los Consejos Comunales miran a superar la división de sociedad política y sociedad civil (que es la diferencia entre quien gobierna y quien es gobernado). Se trata de la construcción de una estructura paralela que poco a poco arrebate todo el poder y control al Estado para autogobernarse. El gran desafío está en mantener el proceso abierto y desarrollar una práctica desde arriba que apoye, acompañe y fortalezca el “desde abajo” sin cooptarlo o limitarlo. Al mismo tiempo, se busca crear estrategias desde abajo que hagan posible ser parte activa de la construcción de lo nuevo, sin dejarse cooptar desde arriba o perder la iniciativa frente al Estado y sus instituciones. Se trata entonces, de una relación entre poder constituyente y poder constituido; en la cual el primero sigue dando los impulsos y es fuerza creadora. Una de las preguntas evidentes es: sí es posible y hasta qué punto el Estado y sus instituciones interrelacionados con los movimientos pueden lograr la superación de las propias formas. Y en este contexto surge también la pregunta: sí mecanismos de organización de base iniciados o fomentados por el Estado pueden en realidad desarrollar una autonomía relativa (de organización, debate y decisión) del mismo. Lo cual es la condición para que puedan transformar el Estado, dado que no lo pueden lograr si reproducen estructuras y mecanismos de éste. 

 

* Conclusión: El movimiento bolivariano se ha recuperado de su baja de principios de año. Hay que esperar que la base limpie las filas del partido y de las administraciones. Nada se ha perdido y hay un mundo por ganar.   

 

Dario Azzellini

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